Cumplir 19 años también significa haber trabajado en marketing mientras cambiaban los canales, las tecnologías y la forma en que las marcas se relacionan con las personas.
A lo largo de este recorrido aparecieron nuevas plataformas, más datos y herramientas capaces de acelerar procesos que antes requerían mucho más tiempo. También cambió nuestra manera de trabajar y de pensar cada proyecto.
Pero, detrás de todas esas transformaciones, hay una pregunta que sigue vigente: ¿cómo convertir todas esas posibilidades en decisiones que respondan a una misma estrategia?
En este nuevo aniversario, repasamos algunos de los cambios que marcaron la evolución del marketing y aquello que, aun con nuevas herramientas, sigue siendo esencial.
¿Tus acciones de marketing están conectadas por una misma estrategia?
Conocé cómo trabajamos para integrar estrategia, diseño, tecnología y distintos canales alrededor de los objetivos de cada negocio.
El cambio fue mucho más que pasar de lo tradicional a lo digital
Hace casi dos décadas, medios como la televisión, la radio, la gráfica, la vía pública y las acciones presenciales tenían un peso mucho mayor dentro de la comunicación de muchas marcas.
Con el crecimiento de los canales digitales, los puntos de contacto se multiplicaron. Hoy una persona puede descubrir una marca, informarse, comparar alternativas, comprar y seguir relacionándose con ella desde diferentes espacios.
También se redujo el tiempo entre una acción, la respuesta del público y la posibilidad de ajustar lo que se está haciendo. Una campaña puede generar información desde sus primeras etapas y una estrategia puede incorporar esos aprendizajes mientras todavía está en marcha.
También vimos cómo esa multiplicación de puntos de contacto fue modificando nuestra manera de pensar cada proyecto.
Más canales requieren una dirección común
Hoy una empresa puede trabajar simultáneamente con redes sociales, campañas publicitarias, contenidos, email marketing, un sitio web, automatizaciones y diferentes herramientas de gestión.
Cada espacio puede cumplir un objetivo distinto.
Una publicación puede generar visibilidad. Una campaña puede acercar una nueva audiencia. Un contenido puede responder una consulta frecuente. Un sitio puede transformar ese interés en una oportunidad comercial.
El problema aparece cuando esas acciones funcionan de manera aislada.
Por eso, antes de definir qué canal utilizar o qué acción implementar, resulta necesario comprender qué se busca conseguir, a quién se quiere llegar y qué lugar pretende construir la marca.
No todas las empresas necesitan estar en todos los canales ni utilizar cada nueva herramienta disponible. Elegir también implica priorizar.
Tener más datos también exige saber qué observar
También cambió la cantidad de información disponible después de cada acción de marketing.
Hoy pueden analizarse desde el comportamiento frente a una campaña hasta las consultas generadas, las conversiones o el recorrido que realizan las personas antes de tomar una decisión.
Esa disponibilidad de información abrió nuevas posibilidades, pero también incorporó una dificultad: medir más no significa necesariamente comprender mejor.
Un dato resulta útil cuando permite responder una pregunta, comprobar una hipótesis o tomar una decisión.
El alcance, las reproducciones o las interacciones pueden aportar información sobre una acción, pero no explican por sí solos si está contribuyendo a un objetivo comercial.
La inteligencia artificial acelera procesos, no define objetivos
La inteligencia artificial amplió todavía más la capacidad de automatizar tareas, analizar información y producir con mayor velocidad.
Puede ayudar a explorar alternativas, procesar grandes volúmenes de información o agilizar distintas etapas del trabajo.
Pero esa velocidad no define qué contenido tiene sentido producir, qué información vale la pena analizar, qué público necesita una marca o qué decisión conviene tomar después.
Estas herramientas pueden ampliar la capacidad de ejecución. El criterio sigue siendo necesario para decidir cuándo, cómo y para qué utilizarlas.
Lo que cambió y lo que permanece
Durante estos 19 años atravesamos muchas de estas transformaciones junto con las marcas con las que trabajamos.
Nuestra forma de abordar cada proyecto también evolucionó a medida que incorporamos nuevos canales, tecnologías y formas de analizar resultados.
Hoy integramos marketing estratégico, diseño y tecnología para que las distintas acciones, canales y herramientas respondan a objetivos comunes.
Lo que permanece es la necesidad de comprender primero cada negocio: sus objetivos, su público, su propuesta de valor y el lugar que busca construir en el mercado.
A partir de ahí definimos qué comunicar, en qué canales trabajar y qué herramientas tienen sentido para cada proyecto.
Porque las posibilidades del marketing cambiaron enormemente. La necesidad de saber hacia dónde queremos llevarlas, no.
¿Tus acciones de marketing están trabajando hacia un mismo objetivo?
Si tu empresa trabaja con distintos canales, campañas o contenidos, podemos ayudarte a integrarlos dentro de una estrategia alineada con los objetivos del negocio.